Aprende más sobre la piel atópica


La piel atópica es una de las patologías cutáneas más molestas. Afecta tanto a niños como a mayores, y requiere de la aplicación de diversos tratamientos y remedios naturales para aliviar sus síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad. Si tienes la piel atópica o conoces a alguien con este problema, seguro que te interesará conocer mejor en qué consiste y las posibles soluciones a las que recurrir para controlarla.

¿Qué es la piel atópica?

Se trata de una enfermedad de la piel caracterizada por su gran sequedad, que provoca la descamación, irritación y otros síntomas tan molestos como el picor. Hay que tener en cuenta que se da en epidermis que presentan ya de por sí una carencia constitucional de agua y grasa, por lo que el proceso se da mucho más fácilmente.

Al carecer de los factores hidratantes naturales de la epidermis, la piel atópica no dispone de los lípidos que forman la barrera de protección. Por lo tanto, también es más propensa a la aparición de infecciones por causas tan sencillas como el rascado con las uñas, algo prácticamente inevitable si se tiene en cuenta el picor que causa esta patología.

Causas de la piel atópica

La principal causa de la piel atópica es, por lo tanto, la predisposición genética. De todos modos, hay que tener en cuenta la existencia de algunos factores que la agravan especialmente. Así, por ejemplo, las alergias ambientales y alimenticias e, incluso, el contacto con ciertas prendas de ropa pueden incidir negativamente en el desarrollo de esta patología y provocar lo que se conoce como brotes de dermatitis atópica.

Hay que tener en cuenta que los climas fríos y en los que hay una contaminación excesiva también son negativos para las personas con piel atópica.

Finalmente, otro factor que valorar es el género del paciente, ya que as mujeres tienen, ligeramente, una mayor propensión a desarrollar esta enfermedad cutánea.

Medidas de prevención

Si padeces de piel atópica, debes concienciarte que la prevención es el mejor tratamiento que puedes aplicar para mantener tu salud cutánea.

Aunque, a medida que nos hacemos mayores, la incidencia de este trastorno va disminuyendo de forma progresiva, es importante tener claro que nunca va a desaparecer por completo. Por lo tanto, es necesario seguir unas pautas básicas que eviten la sequedad excesiva de la epidermis.

No darse duchas de agua caliente (un factor que favorece el resecamiento) y usar aceites de baño ayuda a mantener la piel hidratada correctamente. Después, es necesario que te seques el agua sin frotar la piel y te masajees con una crema emoliente, cuya aplicación deberás ir repitiendo varias veces a lo largo del día.

Otros aspectos a evitar para mantener la piel atópica en las mejores condiciones posibles son:

· El exceso de sudor en verano.

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· Las fibras artificiales en la ropa.

· Los elementos alérgenos.

Piel atópica en bebés

La piel atópica es una patología cutánea con gran incidencia en niños y bebés muy pequeños. Se calcula que uno de cada tres pequeños puede padecerla.

La excesiva sequedad de las pieles atópicas provoca que los niños tengan lesiones rojizas y descamaciones en el mentón, rodillas, codos, frente, pies y manos. El picor que provoca hace que los niños no puedan evitar rascarse en muchas ocasiones. Por lo tanto, corren el peligro de hacerse lesiones todavía más importantes.

Es importante que los padres se conciencien de la necesidad de aplicar algunas medidas preventivas para intentar controlar el problema de piel atópica de sus hijos.

Cortar las uñas de los pequeños para evitar en todo lo posible que se rasquen es una buena opción para prevenir lesiones.

Asimismo, el sudor puede resultar otro problema importante para los niños con esta patología cutánea. El uso de tejidos naturales que faciliten la transpiración, como el algodón, está recomendado para prevenir las irritaciones.

La higiene de los niños con piel atópica también tiene que seguir unas pautas para ayudar a mantener la epidermis en el mejor estado posible. Bañarlos en agua templada, a la que se habrá añadido una sustancia emoliente como la avena, y usar un jabón de pH ligeramente ácido contribuirá a que no se produzcan irritaciones. Además, mientras la piel esté todavía húmeda es necesario aplicar una crema emoliente para asegurar la mejor hidratación posible de la epidermis. Los productos naturales con caléndula, avena o manteca de karité son una opción recomendada.

En caso de que se produzca un brote grave de dermatitis atópica, el pediatra puede pautar un tratamiento con corticoides e inmunosupresores, cuyas dosis de administración deberán seguir, de manera escrupulosa, los padres para garantizar su efectividad y seguridad.

Remedios caseros para la piel atópica infantil

Si tu hijo tiene piel atópica, es importante que controles el estado de su epidermis en todo momento para evitar la aparición de brotes de dermatitis atópica. Podemos recurrir a remedios naturales para conseguir este objetivo sin que el pequeño tenga que sufrir los efectos secundarios de otros tratamientos.

El aloe vera puede convertirse en tu mejor aliado para calmar los síntomas de la piel atópica de los niños. Con propiedades antisépticas y antiinflamatorias, ayuda también a regenerar la piel y desinflamarla. Además, tiene un alto efecto refrescante, con lo que ayuda a calmar el picor que tanta ansiedad provoca en los más pequeños.

Asimismo, lavar las zonas de piel afectadas con una infusión de tomillo ayuda a eliminar la infección y, por lo tanto, a reducir el picor de manera progresiva.


La caléndula es otra de las plantas beneficiosas para los bebés con piel atópica. Una infusión de sus flores, aplicada con una gasa en las zonas afectadas resulta muy efectiva para calmar la irritación y evitar el picor excesivo.

Finalmente, otro de los remedios caseros más usados para aliviar los síntomas de la piel atópica en niños es el agua de avena. Uno de sus efectos más destacados es el alivio de los picores. Tan solo tienes que hervirla con agua y mojar una gasa en el caldo resultante.

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La alimentación en niños con piel atópica

Si en tu familia hay antecedentes de piel atópica y acabas de tener un hijo, debes tener en cuenta que la prolongación de la lactancia materna hasta los seis meses puede ayudar a reducir el riesgo de que padezca esta enfermedad cutánea. La principal razón es que se evita que el niño entre en contacto con diversos alérgenos alimentarios.

En casos de niños ya mayores, debes tener presente que las alergias alimentarias pueden ser un factor que agrave la piel atópica y los posibles brotes de esta enfermedad. Consultar con el pediatra y hacer las pruebas oportunas puede ser de gran utilidad.

En todos los casos, tanto niños como adultos con esta enfermedad de la piel deben asegurarse de mantener una dieta sana y equilibrada, en la que es mejor reducir algunos alimentos como:

Las carnes grasas y procesadas, como las salchichas o el cordero. Las grasas saturadas pueden favorecer la inflamación, mientras que, si se sustituyen por pescados ricos en ácidos grasos omega 3, podemos beneficiarnos de sus propiedades antiinflamatorias.

Los productos lácteos pueden ser un elemento que dispare los brotes de dermatitis en personas con problemas de piel atópica. Tanto la leche entera como los quesos altos en grasas deberían ser reemplazados por equivalentes no lácteos, como los derivados de la soja.

Asimismo, el pan blanco y otros alimentos derivados de la harina blanca pueden aumentar los síntomas de la piel atópica y los posibles brotes de dermatitis. Es recomendable asegurarse de tomar alimentos elaborados a base de granos enteros, y no enriquecidos.

Finalmente, los azúcares añadidos tampoco son ninguna ayuda para quienes padecen de esta enfermedad de la piel. Reducir el consumo de golosinas dulces y de bebidas refrescantes te ayudará a controlar mejor los síntomas de la piel atópica. Además, puedes sustituir el azúcar por otros endulzantes como la estevia.

Tratamientos farmacológicos

Si tienes piel atópica, debes integrar en tu rutina diaria de higiene y aseo personal la aplicación de cremas emolientes o hidratantes, aunque no tengas síntomas específicos de un brote de dermatitis atópica. Puedes optar por tratamientos caseros, pero es recomendable que cuentes en tu baño con lociones, cremas y aceites farmacológicamente diseñados para mantener tu epidermis flexible e hidratada. De esta manera, reducirás el picor y, por lo tanto, el riesgo de lesiones cutáneas.

Estos productos cuentan en su formulación con ingredientes que suavizan la piel, la hidratan y, a la vez, regeneran su barrera protectora natural. Los ácidos grasos omega 6 y el extracto de la raíz de regaliz son potentes antioxidantes y antiinflamatorios, además de nutrientes.

Medicamentos para los brotes

Si tienes un brote de dermatitis atópica, los remedios que hayas estado usando hasta ahora para mantener tu piel en las mejores condiciones posibles ya no serán suficientes.

Estas situaciones requieren de tratamientos intensivos, formulados para ir más allá de la hidratación diaria de la epidermis. Esencialmente, se trata de cremas tópicas que contienen sobre todo corticoides como la hidrocortisona.

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Los corticoides no pueden tomarse durante un largo período de tiempo, porque pueden causar una disminución del espesor de la piel. Pese a ello, resultan muy efectivos para controlar la inflamación y el picor asociados a un brote atópico. Su uso, no obstante, no está recomendado en niños.

Merece la pena tener en cuenta la existencia, en la actualidad, de soluciones dermocosméticas que van más allá de los efectos de la hidrocortisona y mejoran de manera importante el aspecto y el estado de salud de la piel atópica sin los efectos secundarios de este corticoide.

Protegerse del sol

Tanto si padeces de piel atópica como si tienes un hijo con esta patología, es esencial que te conciencies de la importancia de proteger la epidermis afectada de los efectos de los rayos del sol.

Probablemente, has oído que es recomendable tomar el sol cuando se tiene un brote de dermatitis atópica. Es completamente cierto, ya que los rayos solares tienen un efecto inmunosupresor muy efectivo para la mejora de estas patologías. Esto no debe hacernos olvidar que la piel atópica tiene su barrera de protección alterada. Por lo tanto, las radiaciones ultravioletas pueden ser aún más peligrosas que en una epidermis sana.

Los dermatólogos recomiendan el uso de fotoprotectores específicamente formulados para la protección de piel atópica. De esta manera, se garantiza que no haya efectos secundarios negativos a largo plazo, como la aparición de tumores.

La aplicación de protectores solares debe complementarse siempre con las medidas higiénicas e hidratantes recomendadas habitualmente para las personas con pieles atópicas. Además, aunque el sol ayude a reducir el brote de dermatitis atópica, es importante seguir con las mismas pautas de cuidados. La ausencia de síntomas no tiene que hacer bajar la guardia en ningún momento a quien padece esta enfermedad cutánea.

Mitos sobre la piel atópica

Merece la pena acabar este artículo sobre la piel atópica y sus posibles soluciones analizando algunos de los mitos que giran sobre esta enfermedad.

Uno de los más habituales es que esta patología solamente se da en niños. La verdad es que, a medida que crecemos, la piel atópica evoluciona, pero esto no significa que no haya muchos adultos con este problema. De hecho, cada vez se detectan más personas con piel atópica en su madurez.

También es habitual escuchar que esta enfermedad es contagiosa, sobre todo por contacto. Realmente, no hay ninguna manera de que una persona con esta patología pueda contagiarla a nadie de su alrededor. Por eso, no hay ningún motivo para que no puedan bañarse en la playa o en una piscina pública. Eso sí, nunca deben olvidarse de aplicar un producto emoliente al salir del agua, por el bien de su piel.

Finalmente, es necesario matizar la creencia de que el estrés causa la aparición de piel atópica y de sus brotes de dermatitis. La verdad es que no existe un origen claro de esta enfermedad, pero sí que está probado que una situación excesiva de estrés y nerviosismo puede empeorar la patología ya previamente existente.

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