Todo sobre el síndrome de Tietze


Síndrome de Tietze; cosas a saber

Pocas veces oímos hablar del sindrome de Tietze, una enfermedad cuyo principal síntoma es el dolor torácico. Por esta razón, muchas personas pueden confundir su aparición con un ataque al corazón, con la consiguiente alarma que esto representa.

De hecho, muchas personas acaban yendo a urgencias para recibir una evaluación cardiológica. Merece la pena conocer los síntomas y causas de esta patología para poder distinguirla y reaccionar de manera adecuada en cuanto notamos las primeras molestias. De esta manera, podremos buscar la mejor atención.

Historia del síndrome de Tietze…

Este síndrome fue descrito médicamente por primera vez en 1921, gracias al trabajo del médico de origen alemán Alexander Tietze. Hasta mediados del siglo pasado se consideraba una enfermedad rara, ya que solamente se habían detectado unos pocos centenares de personas afectadas por sus síntomas. La evolución en su diagnóstico y en los estudios epidemiológicos ha permitido constatar que en la actualidad es una enfermedad relativamente frecuente,especialmente entre las personas adultas más jóvenes.

Pero… ¿Qué es el síndrome de Tietze?

Se trata de una inflamación del tejido de la articulación que une las costillas con el hueso del esternón. Causa un dolor más o menos agudo en esta zona, sobre todo a nivel de la segunda o tercera costilla, que podemos percibir como un pellizco agravado por ciertos movimientos. Simplemente un ataque de tos o levantar un brazo pueden intensificar las molestias.

Asimismo, uno de los rasgos distintivos de esta patología es que el dolor causado es mucho más intenso por las mañanas. De hecho, en muchos pacientes la realización de movimiento físico suave durante todo el día es una buena aportación para mejorar su estado físico.

Por fortuna, es importante señalar que se trata de una enfermedad benigna, de la que nos recuperaremos en como máximo unos 6 meses. De todos modos, puede volver a aparecer periódicamente en algunas personas.

¿A quién puede afectar?

En teoría, esta enfermedad afecta sobre todo a adultos de entre 20 y 40 años, y en una proporción ligeramente superior a hombres que a mujeres. De todos modos, existen muchos casos en los que este síndrome afecta desde a niños de 11 años a personas de edad avanzada, alrededor de los 80 años.

Síndrome de Tietze y la zona del esternón

El hueso del esternón se encuentra en medio del pecho, por debajo de la clavícula. Se une a las costillas con un cartílago blando. Esta posición y el hecho de que el dolor se irradie desde aquí hasta el costado hacen que se confunda a menudo con una angina de pecho u otra patología cardíaca.

Causas frecuentes del síndrome de Tietze:

El origen específico de esta enfermedad todavía no ha podido ser determinado a nivel científico. De todos modos, los médicos sí que destacan algunos factores que pueden contribuir a la aparición de este síndrome:

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• Traumatismos en el tórax, fruto de accidentes y golpes

• Desgaste en el cartílago

• Movimientos repetitivos o muy fuertes

• Infecciones, especialmente las provocadas en operaciones quirúrgicas

• Diversos tipos de artritis

• Algunos fármacos intravenosos

El falso infarto

A esta enfermedad se la conoce como ‘el infarto falso’, ya que produce síntomas parecidos a esta patología en el momento de su aparición. El dolor torácicoque se siente, y que muchas veces se irradia hacia el costado, es una de sus características principales y uno de los principales motivos de alarma.

Los síntomas de este síndrome:

Ya hemos hablado del dolor punzante en la pared del tórax como el principal síntoma de este síndrome. De todos modos, hay que tener en cuenta algunas características más para poder diferenciarlo de otras patologías:

• El aumento de las molestias al presionar la zona

• El incremento del dolor con una respiración honda

• La inflamación y enrojecimiento del pecho, en forma de eritema

• La sensibilidad al calor en la zona torácica

La inflamación

Una de las características que más llama la atención de esta patología es la inflamación que se produce.

La hinchazón se produce en diversos cartílagos, especialmente en el segundo, el tercero y el cuarto. Puede darse de manera unilateral o a ambos lados. Siempre es voluminosa, firme y extremadamente dolorosa si se presiona, aunque sea ligeramente. Aunque el dolor desaparezca, la hinchazón puede durar durante bastante más tiempo en muchos de los pacientes.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Tietze?

Si tienes dolor torácico, es importante que acudas a consultar al médico para que valore su origen y pueda determinar si padeces un problema cardíaco o bien este síndrome. Para conseguirlo, te hará diversas pruebas y analizará tu historial médico.

Entre los diversos reconocimientos que se te pueden realizar, destacan las radiografías, el electrocardiograma y la resonancia magnética, especialmente indicada para detectar el engrosamiento del cartílago.

Todas estas pruebas no son específicas para la detección del síndrome. Su diagnóstico se basa más bien en el descarte de otras patologías, especialmente del corazón y del esófago. Si en ambos casos los resultados son negativos, también se realizarán pruebas de otras afecciones, como la artritis reumatoide. Igualmente, hay que tener en cuenta la posibilidad de que el paciente haya sufrido un traumatismo por un golpe o caída, que haya producido una inflamación en la zona.


Síndrome de Tietze y deporte

El desconocimiento de las causas reales de este síndrome hace que muchas personas asocien esta enfermedad con la práctica de deporte, simplemente porque se han diagnosticado casos entre corredores y jugadores de fútbol.

Pese a estos diagnósticos, también hay que tener en cuenta que muchos enfermos han encontrado alivio a esta patología precisamente haciendo deporte. Por lo tanto, es necesario analizar cada caso de manera individual y establecer el plan de recuperación más adecuado para cada persona. Para algunas personas, los ejercicios de estiramientos resultan muy favorables. De todos modos, es importante que se realicen teniendo en cuenta las pautas establecidas por especialistas en fisioterapia y recuperación física.

Diferencias entre el síndrome y la costocondritis:

Es habitual confundir estos dos términos y considerarlos la misma patología. Realmente, son dos enfermedades relacionadas, que se diferencian por sus síntomas.

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Podemos definir la costocondritis como una inflamación de los cartílagos de la zona del tórax, mientras que el síndrome que nos ocupa es una derivación de este problema, que se manifiesta con sensación de calor.

También se diferencian ambas enfermedades por su duración. Mientras que la costocondritis suele desaparecer rápidamente, y a veces incluso de manera espontánea, es habitual que el síndrome tarde meses en remitir.

Otra de las diferencias entre ambas patologías es que el síndrome acostumbra a afectar más a hombres que a mujeres, mientras que la costocondritis es más habitual en mujeres a partir de los 40 años. De todos modos, no es imposible que estas enfermedades afecten a todo tipo de personas.

La influencia del estrés y la ansiedad

Aunque el estrés y la ansiedad no son una causa directa de la aparición de esta patología, sí que es una realidad que influyen de manera negativa en su desarrollo.

Hay que tener en cuenta que cuando nuestro cuerpo está estresado, no funciona de manera adecuada. Esto hace que la circulación sanguínea no fluya de manera adecuada y que se resienta todo el organismo. Asimismo, el estado anímico se altera y acaba afectando a la percepción que tenemos de nuestras sensaciones. Por lo tanto, el dolor nos puede afectar todavía más.

Además, el estrés hace que nos sintamos más cansados y, por lo tanto, que necesitemos más descanso para recuperarnos. Hay que tener en cuenta que el reposo y la relajación son esenciales para la recuperación de esta enfermedad.

Asimismo, merece la pena resaltar que los episodios de ansiedad provocados por el estrés que caracteriza la vida diaria de nuestra sociedad pueden provocar en muchos casos que somaticemos este malestar psicológico con síntomas físicos, especialmente inflamaciones como la que caracteriza este síndrome. En otras palabras, un estrés excesivo puede favorecer que esta patología se desarrolle más fácilmente.

El tratamiento de este síndrome:

Al no saberse la causa real de la patología de la que estamos hablando, el tratamiento médico para esta enfermedad se basa sobre todo en reducir los síntomas para conseguir que el paciente pueda sentirse más cómodo hasta la remisión total del síndrome.

El objetivo principal es tratar la inflamación, ya que es la responsable del dolor que impide que se lleven a cabo las actividades normales mientras se tiene esta afección. El descanso y la relajación también son elementos fundamentales para superar el problema.

Evitar los movimientos bruscos o las cargas excesivas de peso es un requisito indispensable para evitar que la inflamación vaya a más. De igual modo, la aplicación de compresas frías o hielo ayudará a reducirla y, por lo tanto, a que el dolor vaya a menos.

Asimismo, el médico puede considerar necesaria la administración de algún tratamiento farmacológico. Los antiinflamatorios no esteroideos y las infiltraciones con esteroides son la opción más habitual para ayudar a solucionar el problema.

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Asimismo, la acupuntura es un remedio tradicional que permite regular el flujo de sangre a través de la zona del tórax. Por lo tanto, ayuda a reducir el alcance de la lesión y a mejorar la capacidad de recuperación.

Diversos especialistas recomiendan remedios analgésicos para sobrellevar el dolor con mayor eficacia y evitar las molestias. Los parches de lidocaína y los sprays calmantes aplicados de manera esporádica en la zona ayudarán a calmar los picos de dolor más agudos. De todos modos, no hay que aplicarlos cuando la enfermedad se haya vuelto crónica.

Otra de las opciones es el uso del cloruro de magnesio para reducir el dolor, un remedio que también se aplica en cualquier otro dolor de huesos con resultados positivos. Tan solo hay que tomar una cucharada diluida en un vaso de agua en ayunas cada mañana.

Fisioterapia para recuperarse

También es posible recurrir a la fisioterapia como una opción para ayudar a estimular la recuperación del paciente. La realización de diversos ejercicios específicos, sobre todo de estiramientos, puede mejorar el estado del cartílago. Entre los distintos ejercicios a tener en cuenta, merece la pena destacar:

– Los estiramientos de los músculos pectorales. Realizados apoyando el antebrazo contra la pared y con el codo a la altura del pecho, para poder inclinar el cuerpo hacia adelante y estirar los músculos. También podemos repetir los estiramientos con ciertas variaciones para darles más intensidad, como por ejemplo variando la altura a la que se apoyan codos y antebrazos.

– Ejercicios de estabilidad pectoral, que pueden hacerse arrodillándose encima de una pelota y buscando la inclinación hacia adelante y apoyando el antebrazo sobre ella.

Otra opción es sentarse sobre la pelota e inclinarse hasta que la espalda esté encima de ella. Con los brazos cayendo a los lados del pecho, hay que rodar adelante y atrás, relajando la espalda y respirando de manera uniforme.

– Finalmente, también se recomienda colocar la espalda sobre un rodillo de espuma , con los brazos a los lados y manteniendo codos y rodillas doblados, manteniendo la postura relajada durante unos 20 segundos.

Hay que tener en cuenta que el ejercicio no solamente mejora la situación del cartílago. También permite la liberación de endorfinas, que son las hormonas encargadas de aliviar el dolor e inducir la relajación. De esta manera, las molestias son mucho menos intensas. Además, con actividad física se estimula el flujo sanguíneo de la zona afectada, lo que reduce la tensión de los músculos y facilita la movilidad. De todos modos, es necesario evitar la realización de ejercicios extenuantes que puedan acabar dañando todavía más los músculos de la caja torácica.

Recurrencia del síndrome de Tietze

Este síndrome tiene un alto nivel de recurrencia, lo que implica que a muchos pacientes los tratamientos habituales les acaben resultando ineficaces. La necesidad de buscar tratamientos alternativos naturales, como la acupuntura antes mencionada, los masajes o la introducción de una dieta sana y equilibrada, es en estos casos imperante. Por supuesto, todas estas terapias pueden combinarse también con los tratamientos médicos establecidos previamente.

¿Conoces algún caso de síndrome de Tietze? ¿Lo has padecido tú?

¿Qué remedios te han resultado más eficaces para sobrellevar mejor el dolor?

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