Toxoplasmosis: síntomas, causas y tratamientos


La toxoplasmosis es una enfermedad terrible, sobre todo en las mujeres en edad fértil. Los síntomas y los peligros de esta infección son igual de peligrosas para ambos sexos, pero las mujeres corremos el riesgo de transmitirle la enfermedad a nuestros hijos.

Si has sido diagnosticada, aquí puedes encontrar información sobre tu enfermedad, y si no, métodos de prevención para no contraerla.

En esta página encontrarás toda la información sobre su tratamiento y cura. Vamos a analizar la toxoplasmosis, todos sus efectos tanto en el organismo de la madre como en el del feto y todas las formas de acabar con el parásito que la causa.

Síntomas y causas de la Toxoplasmosis

Como probablemente ya te haya dicho tu médico, la toxoplasmosis es una enfermedad transmitida por los animales a los humanos. La causa más común es el contacto con heces de gato, aunque esta no es la única vía de transmisión ni tampoco la más frecuente.

El parásito Toxoplasma gondii, que causa la enfermedad, puede llegar a infectarte de diversas maneras: desde la ingesta de carne cruda o mal cocinada o frutas y verduras sin lavar hasta polvo y tierra infectados por heces de felinos u otros animales. Otras formas de contraer la toxoplasmosis es recibir una transfusión de sangre infectada con los taquizoitos en los que se manifiesta esta bacteria.

La toxoplasmosis tiene un difícil diagnóstico debido a que sus síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades más comunes y menos peligrosas. Algunos pacientes describen la sintomatología de esta enfermedad como la de la gripe: dolor muscular, fiebre, dolor de cabeza o malestar generalizado, fatiga y, en algunos casos, hinchazón en los ganglios linfáticos, cerca de las arterias más importantes.

Si estos síntomas duran más de un mes, es posible que se trate de una infección de toxoplasmosis. Sin embargo, la mayoría de las personas afectadas por esta enfermedad no sienten ningún síntoma. Eso es, entre otras cosas, lo que la hace tan peligrosa.

¿Qué puedo hacer si padezco Toxoplasmosis?

El diagnóstico se realiza a través de un análisis de sangre que revele o no la presencia del parásito en tu organismo. Otro indicador de la enfermedad es la presencia de los anticuerpos que nuestro organismo usa para combatir al Toxoplasma gondii.

La toxoplasmosis es una enfermedad que suele pasar “sin pena ni gloria” por nuestra vida, manifestando algún problema similar a la gripe y permaneciendo dormida durante años, aunque puede llegar a formar quistes en algunas ocasiones.

El 80% del total de personas infectadas por Toxoplasma gondii padecen una toxoplasmosis asintomática, es decir, completamente silenciosa. Sin embargo, el mayor problema de esta enfermedad viene cuando la afectada es una mujer que planea quedarse embarazada o ya lo está. En estos casos, es mejor tomar toda clase de precauciones para evitar que la toxoplasmosis te haga daño no a ti, sino a tu bebé.

Lo más importante es ponerse en manos de un especialista. Los médicos más capacitados por su especialidad para llevar un caso de este tipo son:

Infectólogos

Ya que la toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa, transmitida por un microorganismo.

Estos médicos suelen especializarse en cuestiones como la reproducción, transmisión o vida de las bacterias, como el Toxoplasma gondii, por lo que pueden llevar un tratamiento correcto de la enfermedad.

Oftalmólogos

Una de las localizaciones más comunes de la enfermedad es el humor acuoso que tenemos dentro de los ojos. A veces, si la bacteria se va expandiendo por los nervios hasta los ojos, puede llegar a afectar la retina.

En cualquier caso, los oculistas están debidamente cualificados para enfrentarse a la toxoplasmosis ocular. Esta consiste en una infección activa en la retina que causa hinchazón y hace que veamos mal, de forma poco nítida.

Hay muchos oftalmólogos que eligen especializarse en tratar esta enfermedad, por lo que buscar a uno de estos especialistas es una buena opción.

Toxoplasmosis y el embarazo

Como ya he dicho, la toxoplasmosis sólo representa un riesgo grave si la afectada quiere tener un hijo. El daño que puede causar este molesto parásito es muchas veces mayor en el bebé que en la madre, por lo que hay que tener mucho cuidado en estas situaciones. Si la madre padece esta enfermedad durante el embarazo, el bebé tiene una probabilidad del 30% de contraerla.

Cuanto más avanzado esté el embarazo en el momento en el que la madre contrae la toxoplasmosis, más probabilidades tiene el feto de sufrir sus síntomas. Esto es así gracias a que el cuerpo de la madre va fabricando anticuerpos contra la bacteria que hacen menos probable el contagio del parásito al feto.

Antes del embarazo

Si la madre contrae toxoplasmosis durante los 6 meses previos a la fecundación, el feto entra dentro del grupo de riesgo de padecerla también. De haber superado la enfermedad antes, el feto no debería sufrir ninguno de los síntomas de la enfermedad.

Tu médico especialista es capaz de determinar cuándo se ha producido el contagio para garantizar la seguridad del feto.

¿Cómo detectar si el feto tiene toxoplasmosis?

En los casos en los que el feto entra en riesgo de padecer esta enfermedad, conviene saber cuanto antes si el bebé está afectado. Existen dos formas de detectar los síntomas mientras el bebé está aún dentro del útero.

Por un lado tenemos la prueba de la amniocentesis, que se puede realizar entre las semanas 15 y 20 del embarazo y que consiste en extraer un poco del líquido amniótico en el que flota el bebé para analizarlo. Tiene un riesgo del 1% de dañar al bebé y provocar un aborto natural, pero es la prueba más fiable. Al analizar el líquido, se puede saber con más precisión si la bacteria estará presente en la sangre de nuestro bebé.

La otra de las opciones es una ecografía, más segura pero menos precisa. Gracias a la imagen creada mediante ultrasonidos, con una ecografía podemos ver el aspecto del feto. Así se pueden detectar algunos de los síntomas físicos de la toxoplasmosis, como anomalías en el tamaño o la forma del cráneo.

Es conveniente saber si el bebé nacerá infectado de antemano. Esto te servirá para poder estudiar la decisión que vayas a tomar o para hacerte a la idea de que su hijo o hija podría tener ciertas necesidades especiales.

Los síntomas de la toxoplasmosis en el feto

El Toxoplasma gondii es un ser vivo capaz de atravesar la placenta, por lo que supone un gran riesgo para el organismo en proceso de formación del feto.

Los signos de la enfermedad en el bebé no se muestran siempre de forma inmediata tras nacer, sino que suelen tardar años en manifestarse. La toxoplasmosis sólo suele manifestarse desde el nacimiento en casos de bebés prematuros o muy pequeños.

Este tipo de toxoplasmosis, la congénita, es mucho más grave que la que contrae la madre. Más que nada porque sus síntomas son mucho más agresivos y dañinos para el organismo. Entre ellos se encuentra el riesgo de padecer neumonía, que suele ser mortal para los bebés.

La hinchazón en órganos como el hígado y el bazo es otro de los síntomas. Al alterarse el hígado surgen problemas como la ictericia, una pigmentación amarillenta de la piel y los ojos causada por una cantidad excesiva de bilirrubina en la sangre. Esta condición de la piel la hace muy vulnerable a moratones y hemorragias bajo la piel, y a sufrir erupciones, irritaciones o inflamación.

Muy Interesante:  ¿Conoces el Nolotil y sus usos?

Esta enfermedad también puede causar infecciones oculares que pueden causar ceguera parcial o total con el tiempo, pérdida de la audición, o anomalías craneales. Entre estas últimas se incluyen un agrandamiento o empequeñecimiento excesivo de la cabeza o incluso hidrocefalia. Esto suele causar problemas de discapacidad mental o física, convulsiones, fallos en el sistema nervioso, parálisis cerebral, ictus…

En definitiva, son consecuencias muy graves en la vida de cualquier persona, por lo que hay que evitar por todos los medios pasar por un embarazo padeciendo toxoplasmosis.

En muchos casos, un feto infectado por esta enfermedad no llega a desarrollarse por completo o muere, provocando un aborto natural con todas las consecuencias que esto tiene para la madre, tanto a nivel físico como emocional.

No somos pocas las mujeres que hemos tenido que aplazar nuestros planes de formar una familia por culpa de la toxoplasmosis. No estás sola, hay muchas otras mujeres que evitamos por todos los medios pasar una enfermedad así a nuestros hijos.

Tratamientos para la Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad que, afortunadamente, tiene cura. Cuanto más se consigan reducir los síntomas de la infección en la madre y más tiempo pase desde su aparición, menos probabilidades tendrá el feto de heredarla.

No existe una vacuna que nos inmunice contra este parásito, pero existen tratamientos lo suficientemente potentes como para erradicar sus síntomas y su acción en el organismo tanto de la portadora como en el de sus hijos.

Estos tratamientos están reservados para las pacientes que padezcan toxoplasmosis aguda, es decir, que manifiesten sus síntomas. Estas sustancias no eliminan los quistes que produce la infección, pero frenan los síntomas y su reproducción, lo cual ya es bastante para considerar que la enfermedad está “curada”.

Si no cabe la posibilidad de quedarte embarazada es igualmente recomendable tratar la enfermedad e intentar erradicarla, aunque no someterse al tratamiento no supone ningún riesgo para la salud del paciente.

El tratamiento para la madre es mucho menor que el del feto o niño infectado. También es muy importante someterse al tratamiento si padeces alguna condición que debilite tu sistema inmunológico, como el virus del VIH o sida, leucopenia o debilidad en las defensas.

Estos tratamientos pueden durar entre 2 y 8 semanas, según los fármacos que se administren y las circunstancias de cada organismo. En los casos de mayor vulnerabilidad inmunológica, se pueden llegar a prolongar 2 o 3 semanas más.

De momento no se ha detectado que la bacteria Toxoplasma gondii desarrolle protección contra los tratamientos, por lo que está siendo posible avanzar en la investigación y hay muchas esperanzas de encontrar una cura rápida, inocua para la persona y definitiva para la toxoplasmosis. De momento, estos tratamientos reducen en un 50% las posibilidades de contagio al feto y sus efectos secundarios son fácilmente contrarrestables.

Pirimetamina y sulfamidas

La pirimetamina y las sulfamidas forman la combinación más eficiente y común en el tratamiento de esta enfermedad.. Estos dos compuestos funcionan imitando la estructura del ácido paraaminobenzoico (PABA), que utilizan las bacterias Toxoplasma gondii para alimentarse del huésped, y ácido fólico.

La pirimetamina actúa como un inhibidor de la enzima tetrahidrofolato reductasa, que se encarga de la síntesis del ácido fólico que necesitan las bacterias y protozoos para reproducirse. Esto reduce el riesgo de expansión de la enfermedad. Se suele administrar por vía oral y tiene una semivida después de tomarla de unos 4 días. Durante este periodo, evita que las Toxoplasma gondii se reproduzcan, limitando la infección.

Debe administrarse en dosis altas para favorecer su concentración en los tejidos, sobre todo durante los tres primeros días del tratamiento. Al principio pueden llegar a administrarse hasta 75 mg de pirimetamina, y 25 mg durante el resto del tratamiento. Se encuentra en el mercado con el nombre de Daraprim o Erbaprelina. Son muy fáciles de conseguir en las farmacias, aunque no están a la venta en países como Colombia.

El tratamiento con pirimetamina se complementó con sulfamidas para potenciar su efecto y evitar que las bacterias desarrollasen los mecanismos de defensa necesarios para vencer sus efectos. Estas sulfamidas son el análogo, es decir, el equivalente en estructura al PABA, por lo que se usa como antibiótico. Existen muchos tipos diferentes de sulfamida y, según sus propiedades, las hay más o menos adecuadas para combatir la toxoplasmosis.

Las que se suelen utilizar son la sulfadiazina, la sulfalene, la sulfamerazina y la sulfadoxina, ya que son capaces de disolverse en el líquido intracelular que sirve de hábitat para Toxoplasma gondii y destruirlo.

Methipox y Falcidar son dos medicamentos de uso comercial en los que se junta la pirimetamina con sulfadoxina para crear un antibiótico eficaz contra la toxoplasmosis. Sin embargo, también existen sulfamidas que no se disuelven tan bien en el líquido intracelular, sino en el extracelular, como la sulfisoxasola o la sulfadimetina. Los medicamentos que combinan estas sulfamidas con pirimetamina, como Gantrisin, no son tan eficaces contra la toxoplasmosis como lo serían otros.

La dosis necesaria para cada paciente de estos compuestos depende del tipo de sulfamida que se emplee. Por ejemplo, la sulfadiazina tarda entre 4 y 10 horas en hacer efecto y la sulfadoxina puede tardar hasta una semana. Ambas sustancias suelen eliminarse por la orina una vez acabada su acción en el organismo.

Ácido fólico

Suele utilizarse para complementar los tratamientos con pirimetamina y sulfamidas, ya que estos suelen evitar que el organismo absorba ácido fólico.

Durante los tratamientos prolongados, la acción inhibidora de la pirimetamina puede ser peligrosa para el cuerpo humano, ya que necesita el folato o ácido fólico y la vitamina B-9, para regular la producción y el crecimiento de las células sanguíneas. La falta de este componente en el organismo puede acarrear problemas como la anemia megaloblástica o problemas gastrointestinales relacionados con el flujo sanguíneo.

Por eso, los tratamientos de pirimetamina y sulfamidas suelen ir acompañados por un suplemento de ácido fólico o folínico, como Leucovorin, para sustituir la producción natural de folato que bloquea la pirimetamina. El ácido folínico suele tener mejores resultados que el ácido fólico en la recuperación de la toxoplasmosis.

La dosis recomendada para un paciente adulto suele variar, según los resultados de los análisis de sangre, entre 10 y 25 mg diarios administrados por vía oral. Si no puedes acceder a estos suplementos, una buena alternativa es ingerir 5 gramos de levadura de pan al día en vez del fármaco.

Espiramicina

Es otro tratamiento antibiótico que ha demostrado ser bastante útil para tratar la toxoplasmosis. En un fármaco derivado de la bacteria Estreptomyces ambofaciens, y está especialmente recomendado para madres infectadas durante el primer trimestre del embarazo.

Es un tratamiento habitual en Europa, pero en Estados Unidos aún se considera en fase experimental. La principal función de este medicamento es evitar que el bebé presente problemas neurológicos derivados de esta enfermedad.

En un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud en Colombia, se comprobó que el tratamiento con espiramicina reduce en un 96% la probabilidad de que el bebé padezca algunas de las peores consecuencias de la toxoplasmosis en la madre, y en un 50% la de que contraiga la enfermedad. Este tratamiento es el preferido por los pacientes, ya que no supone el riesgo de sufrir un déficit de ácido fólico como el compuesto de pirimetamina y sulfamidas.

La espiramicina se absorbe muy bien en todo tipo de tejidos, incluyendo el placentario, pero sin traspasar la barrera de la placenta, por lo que protege al feto sin contaminar su organismo. Su función consiste en evitar la reproducción por ARN de la bacteria Toxoplasma gondii inhibiendo los receptores de los ribosomas encargados de traducir las secuencias de ARN que permiten que el microorganismo se reproduzca.

Muy Interesante:  Yurelax: descripción, indicaciones y efectos terapéuticos

La absorción de este fármaco es casi inmediata, y suele administrarse por vía oral en los adultos, aunque también están disponibles las opciones de tomarlo por vía intravenosa y vía rectal. Tiene su mayor efecto pasadas 3 o 4 horas de su absorción.

La cantidad que tomaron las embarazadas del estudio colombiano fueron 3 gramos de espiramicina al día, aunque también resultan eficaces dosis más pequeñas. De nuevo, depende del sistema inmunitario de la madre. Este antibiótico se elimina por el hígado pasadas entre 5 y 8 horas desde que hizo su labor en el organismo.

El nombre comercial de la espiramicina es Rovamicina. A partir de la semana 16 del embarazo, se suele sustituir este tratamiento por el de pirimetamina y sulfamidas.



Cotrimoxazol

Es un tratamiento recomendado para personas con un sistema inmunitario más débil, como pacientes infectados por el virus del sida. No se han realizado estudios suficientes como para saber si el cotrimoxazol afecta al feto o no, por lo que es mejor utilizarlo en casos de pacientes débiles o mujeres que aún no se han quedado embarazadas.

Está formado por un compuesto de sulfametoxazol y trimetropina, dos bactericidas muy eficaces para frenar la toxoplasmosis. La composición suele tener mucha menos trimetropina que sulfamina por su toxicidad, es decir, el elevado riesgo a padecer efectos secundarios. Por cada cinco partes de sulfametoxazol hay una de trimetroptina en este antibiótico.

Se trata de un medicamento específico que es capaz de enfrentarse a la Toxoplasma gondii al combinarse con la sulfamida. Su forma de actuar se basa en evitar que la bacteria pueda extraer del medio los nutrientes que necesita para crecer y reproducirse, lo que no las mata, pero las debilita e impide su multiplicación.

La trimetropina es igual en su estructura al tetrahidrofolato, el principal componente del que se nutren las bacterias como Toxoplasma gondii, lo que sirve para “engañar” a la bacteria. Así, la bacteria muere sin reproducirse y se limita la infección para que la sulfamina acabe con ella.

Clindamicina

Es un medicamento especialmente indicado para mujeres no embarazadas. Se trata de un antibiótico que, combinado con pirimetamina, es la mejor alternativa para los pacientes que sean alérgicos a las sulfaminas.

El nombre comercial de este compuesto es Cleocin y su dosis recomendada varía según el estado del sistema inmunológico del paciente, pero suele rondar los 2.400 mg diarios. Su forma de actuar se basa en impedir que la bacteria crezca y se desarrolle interfiriendo con los receptores 5OS de sus ribosomas, mientras la pirimetamina impide su reproducción. Es un medicamento que también está indicado para tratar las infecciones vaginales, por lo que es también útil en este sentido para las mujeres.

Es especialmente útil si el paciente presenta encefalitis, es decir, la hinchazón del cerebro que causa la Toxoplasma gondii a los afectados, por ejemplo, de VIH. Tiene una concentración muy baja en el tejido cerebral, lo que la hace muy poco dañina para el organismo. En caso de haber embarazo, el medicamento pasa al feto pero es inocuo para él.

Su principal efecto adverso es la colitis pseudomembranosa, una inflamación del colon que puede llegar a ser tan grave que hace que este tratamiento no se recete a menudo.

Es un tratamiento especialmente útil contra la toxoplasmosis ocular.

Levamisol

Es un tratamiento muy útil si los quistes de Toxoplasma gondii se encuentran en los conductos gastrointestinales. No es sólo útil para las personas, sino que también sirve para desparasitar a los animales que transmiten la bacteria causante de la toxoplasmosis, como gatos, pájaros o ganado.

Su nombre comercial es Ergamisol, y ha sido retirado en países como Estados Unidos o Canadá por miedo a los efectos secundarios que pueda tener. Es un tratamiento específico pero eficaz. La dosis recomendada si se decide administrar Levamisol es de 2,5 mg diarios, para que pueda ir haciendo efecto.

Es un isómero del tetramisol y es un potencial tratamiento que, utilizado adecuadamente, dará muy buenos resultados en el futuro. Actúa paralizando la musculatura de los parásitos y haciendo que no puedan agarrarse a la mucosa que recubre el tracto digestivo. Además, estimula la producción de glóbulos blancos como los linfocitos T o los macrófagos, lo que ayuda a reforzar el sistema inmunitario del paciente.

Este tratamiento está enfocado a parásitos visibles, como nematodos u otros gusanos, aunque la idea de arrastrar al parásito anulando sus capacidades de movimiento puede ser muy útil.

No se ha comprobado aún si causa problemas con el embarazo, por lo que es mejor evitar administrar este tratamiento durante el primer trimestre del mismo.

Atovaquona

Es un fármaco muy variable que aún está siendo estudiado frente a Toxoplasma gondii.

Frente a otras bacterias conocidas, actúa bien eliminando los organismos directamente, o bien inhibiendo el paso de electrones a las mitocondrias para que no puedan sintetizar bien los nutrientes y morir.

Este medicamento es muy liposoluble, es decir, si se administra por vía oral con un alimento graso, se absorberá mucho más rápidamente que con agua o con alimentos secos.

Es un fármaco capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, por lo que un poquito de su concentración total llega al líquido cefalorraquídeo. Esto la hace útil contra los efectos cerebrales de la enfermedad pero también peligrosa. Por ejemplo, es un medicamento muy eficaz contra la encefalitis causada por la toxoplasmosis.

Su dosis recomendada en adultos es de 750 mg cada 6 horas, durante 21 días. Esta cantidad de fármaco es tolerable por los pacientes más débiles inmunológicamente hablando.

Quimioterapia

Además de ser un factor que influye en que el sistema inmunológico del paciente esté más débil de lo que debería, también es una forma de combatir la toxoplasmosis. Sin embargo, sólo es útil para eliminar la proliferación excesiva de los quistes producidos por la bacteria.

Ayuda a suprimir los síntomas pero no consigue erradicar al parásito. No mata a las bacterias, sólo reduce la zona que ocupan dentro del organismo humano. Por lo tanto, la infección prevalece y la enfermedad no desaparece, pero es una buena opción para detener el avance de Toxoplasma gondii por el cuerpo del paciente.

Tratamiento en niños infectados

Como ya sabes, la toxoplasmosis congénita, es decir, la que hereda el feto de la madre durante el embarazo, tiene unas consecuencias mucho más graves que la toxoplasmosis que contrae la madre. Por eso, también incluye diferentes tratamientos para erradicar los síntomas.

Se ha investigado mucho más acerca de tratar esta enfermedad en la madre que en el niño recién nacido, por lo que se les suele administrar el tratamiento general de pirimetamina con sulfamidas, ácido fólico, corticoides y otros complementos en caso de manifestar síntomas más graves. Uno de los medicamentos para niños que ofrecen una composición de sulfamida y pirimetina es Fansidar.

Una pauta de tratamiento consiste en administrar pirimetamina y leucovorina nada más nacer y completar el remedio con sulfadiazina una vez que desaparece el síntoma de ictericia, es decir, piel y ojos amarillentos.

Las secuelas psíquicas y oculares de la toxoplasmosis pueden aparecer con el correr de los años en el niño, o incluso ya adolescente. En estos casos, la ayuda se le dispensará en el momento adecuado, aunque esta suele ser más que un tratamiento con medicamentos.

Al pasar el tiempo, el organismo del niño también se ve afectado por factores externos, por lo que es necesario consultar con un oculista experto en toxoplasmosis el tratamiento que tiene que recibir.

Corticoesteroides

Como la Cortisona, se utilizan para tratar la coriorretinitis que suele caracterizar las afecciones oculares derivadas de la toxoplasmosis en el niño.

Muy Interesante:  Pronokal, ¿conoces su método?

Este síntoma consiste en la inflamación de las coroides y la retina dentro del ojo, y puede causar problemas tan graves como la visión borrosa o pérdida de visión, dolor intenso, mareos, fotofobia o escotomas y puntos ciegos en la visión.

El efecto de los corticoides ayuda a reducir la inflamación dentro del ojo; y los esteroides se utilizan en casos más extremos con riesgo de ceguera o si el nivel de proteínas en el líquido cefalorraquídeo es muy alto.

Tratamientos específicos para cada síntoma

Los síntomas psíquicos que puede presentar el niño, como el retraso mental, no tienen un tratamiento determinado. En estos casos es necesario que busques la mejor ayuda posible, tanto en los centros educativos como con el médico experto en toxoplasmosis que esté llevando el caso de tu hijo.

El rango de síntomas que pueden aparecer en el niño es tan amplio que se aplican soluciones individuales. No existe un tratamiento para ir tratando las secuelas de la infección. Si, por ejemplo, el niño sufre de ictericia a pesar del tratamiento con pirimetamina y leucovorina, necesitará la ayuda de fármacos o tratamientos especializados en acabar con este problema, como medicamentos que ayuden a bajar el nivel de bilirrubina.

Otra opción para solucionar la ictericia es la fototerapia. La exposición del bebé a focos de luz azul ayuda a reducir la bilirrubina en la piel. Si el síntoma es la neumonía causada por Toxoplasma gondii, el experto te recomendará un antibiótico eficaz y fármacos como Paracetamol o Ibuprofeno para bajarle la fiebre al niño.

Todo depende de los síntomas y la gravedad que presente cada niño. No existe un tratamiento general que elimine la bacteria del organismo del niño y todos sus síntomas. Se pueden llevar a cabo los tratamientos menos agresivos que se proponen para la madre, o ir tratando los síntomas de forma individual.

Toxoplasmosis ocular

Una de las formas más comunes que toma la toxoplasmosis es de pequeño quiste en la retina. La bacteria viaja siguiendo el sistema nervioso hasta los nervios ópticos, se abre paso hasta la retina y se instala allí.

Pasado el tiempo, los quistes se rompen, haciendo que se inflame la retina con todas las consecuencias que esto trae. Al aumentar el volumen celular dentro del ojo, se aumenta la presión, provocando problemas como la uveítis, la inflamación del humor vítreo o de las venas oculares.

Este tipo de toxoplasmosis se trata con los mismos medicamentos que ya hemos mencionado, más algunos específicos para la sintomatología de la retinitis causada por la toxoplasmosis.

Corticoides

Además de los tratamientos antibióticos, lo más importante en los casos de toxoplasmosis ocular es reducir la hinchazón. Esto se consigue con medicamentos como la Prednisolona, corticoides que inhiben la respuesta del tejido de inflamarse ante según qué estímulos, como la infección por Toxoplasma gondii.

Irónicamente, los corticoides como este pueden elevar la presión intraocular. Sin embargo, al reducir la hinchazón, esto no supone ya un riesgo para el paciente.

Fotocoagulación

Es un procedimiento quirúrgico que consiste en eliminar los tumores de la toxoplasmosis mediante tecnología láser.

Es un procedimiento delicado que sólo se recomienda en casos de intolerancia a los medicamentos, si la infección se extiende muy rápido o si presenta síntomas preocupantes como la ceguera parcial o total.

Aumenta el tamaño de la cicatriz en la retina para impedir el desarrollo de la enfermedad en la misma, pero no garantiza que la Toxoplasma gondii no vuelva a activarse y volvamos a tener el mismo problema.

Vitrectomía

En estas condiciones oculares, el humor vítreo puede llegar a oscurecerse. En estos casos, es necesario practicar una vitrectomía.

Si el humor vítreo se oscurece tanto que ya no se puede ver el fondo del ojo en un examen rutinario, conlleva el desprendimiento de la retina o causa pérdidas de visión durante más de 6 meses, hay que extraerlo.

Es una micro-operación que suele tener éxito, y que ayuda a reducir los síntomas de la toxoplasmosis al extirpar los quistes rotos junto con el humor vítreo dañado.

¿Cómo prevenir la Toxoplasmosis?

Si después de leer todo este artículo te has dado cuenta de la gravedad de la toxoplasmosis y planeas quedarte embarazada, lo mejor que puedes hacer es tomar toda clase de precauciones para no contraerla.

Si convives con un gato como mascota, conviene evitar que salga al exterior para que no contraiga la enfermedad y te la transmita. Los gatos se infectan de este parásito cazando presas infectadas o entrando en contacto con las heces de otros gatos que estén afectados. Así, evitamos abandonar al gato o causarle cualquier tipo de daño, y a la vez nos ponemos a salvo.

También es recomendable que no vacíes tú misma la caja de arena de tu gato, para reducir el riesgo a contraer toxoplasmosis. Intenta que sea otra persona la que se encargue de esta tarea, y si te es imposible, asegúrate de limpiar la caja todos los días.

Las heces frescas de gato son inocuas, es decir, no pueden transmitirte la enfermedad. Pasados entre uno y cinco días se vuelven peligrosas si el gato es portador de la enfermedad. Ten mucho cuidado y trata de limpiar las heces lo antes posible para reducir el riesgo.

Otra medida de precaución es lavar bien la fruta y la verdura antes de comerla, o incluso evitar comer fuera de casa. No sabes cómo se preparan los alimentos en las cocinas de los restaurantes, por lo que es mejor evitar la fruta y pedir la carne muy hecha.

La carne segura para no contraer la toxoplasmosis no sangra, el líquido que suelta es transparente y su interior no está de color rosa. Una carne bien cocida está marrón o incluso de un tono rojizo oscuro por dentro.

También es importante, aunque pueda no parecértelo, beber agua mineral en vez de beber del grifo. No sabes qué ha podido ocurrir en las tuberías del agua que llega a tu casa, por lo que es mejor evitarla. Si no puedes permitirte comprar agua embotellada o no quieres hacerlo por el impacto en el medioambiente, es mejor que hiervas el agua del grifo antes de bebértela. Por ejemplo, el primer brote conocido de toxoplasmosis se relacionó con el agua del grifo que se suministraba a la provincia canadiense de Columbia Británica.

Tener cerca un parque o un jardín también eleva el riesgo de contraer la enfermedad. Si tienes que tocar la tierra o las heces de cualquier animal desconocido o no diagnosticado, es mejor que utilices guantes de plástico desechables.

Otra solución muy útil para evitar el contagio es lavarse las manos con bastante frecuencia. Esto consigue matar las bacterias que causan infecciones, como la Toxoplasma gondii, y reduce el riesgo de contraer enfermedades.

Si padeces esta enfermedad, espero que los tratamientos y prevenciones de los que he hablado te hayan podido ayudar a orientarte o encontrar un tratamiento más adecuado a tu situación.

Consulta con el experto que lleve tu caso si quieres cambiar de tratamiento por la razón que sea, nunca tomes estas decisiones por tu cuenta. Pueden tener consecuencias muy graves tanto para ti como para el feto.

Si estás embarazada y tienes miedo de que la infección pase a tu bebé, te deseo mucho ánimo y la mejor suerte. Según el tratamiento que lleves, podrás evitar que tu hijo sufra las peores consecuencias de la toxoplasmosis, en caso de que la contraiga. Siempre hay que tener esperanza en estos casos. No la pierdas y sigue adelante con el tratamiento que lleves.

Espero que este artículo te haya servido de ayuda. ¡A ganar, luchadora!

✍🏻🙋🏻‍♂️❤️ Y esto es todo por hoy. ¡Esperamos abajo tus comentarios! 👇👇👇


Artículos muy vistos:

¡Vamos, díselo a todos!

Deja un comentario